Delegar, el arte de los gerentes

 

Es muy común que quienes reciben ascensos por su buen desempeño no estén acostumbrados a manejar equipos de trabajo. Las habilidades para ser un buen gerente o manager son distintas a las que se necesitan para sobresalir en otro tipo de puesto, en especial aquellas que se relacionan con delegar.

“Delegar” es una de esas palabras que se repiten con frecuencia cuando se habla de buen líder, pero quienes han estado en la posición de ponerla a prueba saben que no es tan fácil como solo darle tareas a cada miembro del equipo.  Aquí cuatro claves para delegar con éxito:

Entrenamiento y comunicación

Un error clásico es dar una instrucción esperando que el colaborador la entienda y lleve a cabo a la perfección. Antes de delegar una tarea es necesario elegir bien a la persona que se encargará de realizarla y después asegurarse de que tenga todas las herramientas necesarias para hacerlo. No solo eso: que sepa por qué es importante hacerlo.

Esto es lo que solucionó una frustración entre un jefe y un colaborador, según explica un texto de Harvard Business Review. En este caso, el jefe identificó a un colaborador que podía ayudarlo a escribir sus cartas, pero después no estuvo satisfecho con el resultado. En lugar de explicar por qué, tan solo las corregía él mismo. Ambos sentían que perdían el tiempo, de modo que decidieron cambiar a un proceso en el que el jefe incluía comentarios y sugerencias en cada texto, tomando en cuenta la curva de aprendizaje.

Acompañamiento

Aquí es donde las cosas se ponen complicadas, porque el líder debe encontrar la manera de darle seguimiento al tema sin caer en la temida microgestión. Cada proyecto y cada colaborador son distintos, así que antes de decidir qué tanto meter las manos en el proyecto debe tener en cuenta la importancia y complejidad del mismo, la experiencia de quien lo está llevando a cabo y su opinión: si es poco claro cuánta guía necesitará una persona, simplemente preguntarle puede ser la mejor opción.

La ejecutiva Leila Bulling Towne le dio el siguiente consejo a los jefes que no saben delegar: imaginar que es el día anterior a su vacaciones y solo tienen tiempo de hacer lo más importante y dar instrucciones para lo demás.

 

Evaluación, básico para evitar malentendidos

Evaluación y reconocimiento

Aunque este sea el último punto, no debe dejarse hasta el final. Quien reciba una tarea debe saber con anterioridad qué se espera de él, cómo se evaluará y cuáles serán las consecuencias, tanto positivas como negativas, al terminarla. Esto a su vez significa que el líder ya pensó en las métricas de evaluación y en un programa de recompensas.

En caso de que los resultados no sean los esperados, será necesario escuchar al colaborador para conocer su perspectiva y razones y también establecer pasos para, de ser necesario, entrenarlo en las áreas pertinentes.

 

Aspiria

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