La historia de la inclusión financiera en el país no es tan amplia como debería. Esto no es por falta de esfuerzos, sino por falta de resoluciones efectivas en toda la dinámica estructural.

Podríamos apuntar que fue un 17 de octubre de 1953, el día en que las reglas comenzaron a cambiar. El presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó algunas reformas constitucionales que permitirían a las mujeres mexicanas gozar de ciudadanía plena. Fue entonces que accedieron a un derecho antes negado: el voto.

Es difícil encontrar registros del año en que una mujer mexicana pudo abrir una cuenta bancaria, tampoco sabemos quién fue la primera a la que le otorgaron crédito para su negocio. Pero hay algo de lo que sí somos testigos y es que la pasión por emprender está arraigada sin género alguno en los mexicanos.

Juana Catalina Romero

Juana Catalina Romero (Oaxaca 1837 – CDMX 1915)

Juana Catalina Romero fue una destacada empresaria en el sector azucarero en el México de finales del siglo XIX y principios del XX. Mucho antes de la cruzada educativa nacional Vasconcelista, propició la instauración de escuelas públicas en el Istmo de Tehuantepec. Además, apoyó con sus recursos al ejército nacional durante la intervención francesa.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2019 indica que el 6.2 % de los hombres y 2.4 % de las mujeres ocupadas en el mercado laboral son empleadores/as. Es decir, 2.1 millones de hombres y 526 mil mujeres cuentan con un negocio que da empleos: solo una quinta parte del total de personas empleadoras son mujeres.

El 83.7 % de mujeres se ubica en el sector terciario, 13.0 % en el secundario y 3.4 % en el primario. El 91.1 % de las mujeres están al frente de micronegocios y el 8.4 % dirigen pequeños establecimientos; solo el 15% obtienen de tres hasta cinco salarios mínimos.

Actualmente, solo una de cada cinco empresas cuentan con un financiamiento para su negocio. El resto no tiene por no contar con historial crediticio, no comprobar ingresos o no tener aval. La inclusión financiera en México está apenas en consolidación.

Una mirada al cambio

Las empresas de tecnología financiera (Fintech) como Aspiria, tenemos un gran diferenciador frente a la banca tradicional. Desarrollamos algoritmos que nos permiten reducir costos operativos para ofrecer un capital atractivo, sin distinción de género.

El sector más afectado por el difícil acceso a crédito para PyMEs en nuestro país son las mujeres. La solución puede ser ágil e inmediata si se deciden a voltear la mirada a nuevas alternativas.

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